IMED Dental

Servicio de odontología especializada de IMED Hospitales

La unidad de odontología IMED Dental forma parte de IMED Hospitales, referentes de la sanidad privada en Alicante y Valencia, con todas las ventajas que un entorno hospitalario puede ofrecerte.

Dentista en Elche, Valencia y Benidorm

Tu consulta dental siempre gratuita

En IMED Dental tendrás una valoración médica gratuita y sin compromiso. Para que puedas tener un diagnóstico exhaustivo y saber más sobre el tratamiento más adecuado para tu problema dental.

Con centros en Elche, Benidorm y Valencia, en IMED Dental encontrarás un servicio odontológico avanzado y de calidad, con todas las ventajas que un entorno hospitalario puede ofrecerte.

Diagnóstico medico GRATUITO

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Servicios IMED Dental

  • Implantología mínimamente invasiva

  • Diagnóstico por imagen

  • Periodoncia

  • Endodoncia

  • Ortodoncia

  • Estética dental

  • Odontopediatría

  • Prótesis sobre implantes

  • Cirugía maxilofacial

  • Prevención

Novedades

Preguntas Frecuentes

El Paladar Hendido o Fisurado es una malformación genética que, a grandes rasgos consiste en que no se produce un adecuado cierre de la sutura maxilar y se puede producir desde una leve comunicación oro nasal hasta no formación del paladar e incluso afectar a otras partes de la cara, como el labio (Labio Leporino). Tanto el paladar hendido como el labio leporino son las anomalías congénitas más comunes de la cabeza y el cuello. Hasta que el paladar hendido se trate con cirugía, puede causar problemas con la alimentación, el habla y la audición.

Se necesita un tratamiento precoz (prácticamente desde los pocos meses de nacer) y multidisciplinar (cirujanos maxilofaciales, ortodoncistas, logopedas, pediatras, etc.) en un ambiente hospitalario especializado.

Estas estructuras metálicas se colocan sobre sus dientes sobredimensionando su volumen y generando microtraumatismos. Además de causar la inflamación de la encía debido a la sobre carga. Las coronas de oro pueden originar una enfermedad gingival grave si no se ajustan de forma adecuada. A veces estos accesorios están prefabricados y no siempre son colocados por un dentista, con ello se pueden originar muchos problemas de salud bucal.

La enfermedad periodontal, la caries dental, las roturas de los dientes y las alergias de contacto son posibles complicaciones que también pueden surgir con este tipo de arte dental.

Los pediatras solían aconsejar llevar al niño al dentista una vez apareciesen todos los dientes de leche en boca. Se trata de un proceso que suele ocurrir alrededor de los 30-36 meses de edad.

¡Actualmente, lo ideal es al cumplir un año! Por una simple razón: prevenir. Prevenir la caries es la mejor manera de conseguir una odontologia basada en la salud y no en la enfermedad. Es decir, mantener los dientes sanos toda la vida desde el primero que sale. Esto es debido a que se ha observado que muchos niños ya han sufrido traumatismos, presentan caries o problemas asociados con la oclusión a causa de malos hábitos, sin haber pasado los 3 años de edad.

Programando la primera visita con el dentista sobre los 12 meses de edad se comienza con medidas preventivas en cuanto a hábitos, consejos de alimentación y de limpieza bucal.

Limpiar la lengua es imprescindible para la buena salud dental. Aunque suele ser la gran olvidada durante la rutina de higiene bucodental. El gran problema es que muchos pacientes sólo se preocupan de la lengua cuando aparecen manchas en su superficie.  La superficie lingual acumula centenares de familias distintas de bacterias. Estas bacterias se relacionan con casos de halitosis y con la acumulación de biofilm oral en la boca. Mantener una correcta higiene de nuestra lengua es muy importante porque su limpieza contribuye a controlar las bacterias no deseadas en la boca. Limpiar adecuadamente este órgano también combate el mal aliento y puede mejorar el sentido del gusto.

  • Caries: es una enfermedad multifactorial que causa la destrucción de los tejidos dentales como consecuencia de la desmineralización provocada por los ácidos que genera la placa bacteriana, ya que las bacterias presentes en dicha placa fabrican ácido a partir de los restos de alimentos. La destrucción dental se asocia a la ingesta de azúcares y ácidos contenidos en bebidas y alimentos, errores en las técnicas de higiene, falta de cepillado dental, no usar hilo dental….
  • Gingivitis: Consiste en la inflamación de las encías debido a un proceso infeccioso y una acumulación de sarro provocada por una mala higiene bucal, escaso uso de hilo dental o tabaquismo. Los síntomas son: sangrado de encías, inflamación y enrojecimiento, sensibilidad al frío y mal aliento. Si no es tratada a tiempo puede desembocar en una periodontitis.
  • Periodontitis: es una enfermedad que inicialmente puede cursar con gingivitis, para luego proseguir con una pérdida de inserción colágena, retracción de encía e incluso la pérdida de hueso. En el caso de no ser tratada avanza dejando sin soporte óseo al diente, lo que puede desembocar en la pérdida irreparable del mismo.
  • Halitosis: así se denomina al mal aliento, provocado por una mala higiene bucal, enfermedades de las encías, ingestas de alimentos como cebolla, ajo, tabaquismo o alcoholismo, exceso de café o enfermedades sistémicas tales como cáncer, diabetes, trastornos hepáticos y/o digestivos.
  • Bruxismos: es el hábito involuntario de rechinar o apretar los dientes. Es una de las llamadas parafunciones. Al rechinar o apretar los dientes la musculatura del sistema de masticación está hiperactiva. Este fenómeno puede manifestarse incluso durante la infancia. El paciente no suele ser consciente de que rechina o aprieta los dientes porque suele hacerlo, sobre todo, mientras duerme. Rechinar los dientes mientras se duerme se produce en determinadas fases del sueño (la fase REM) aunque el bruxismo también puede producirse de día. En este caso, se da en situaciones de tensión psíquica o de concentración extrema. La sobrecarga permanente del bruxismo puede dañar el periodonto así como la sustancia dura de los dientes.

Una buena higiene bucal, una dieta equilibrada y visitar al odontólogo de forma periódica, son las mejores fórmulas para evitar este tipo de problemas.

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